Estamos asistiendo en Mar del Plata – desde que asumió la gestión de Montenegro – a diversos acontecimientos que empiezan a ser el comentario de muchos marplatenses; y todos se relacionan con la misma persona. Nos referimos al actual subsecretario de seguridad de la comuna Gustavo Jara.
Al comienzo de su gestión, en un más que confuso episodio, le sustrajeron un arma de su automóvil particular. Al poco tiempo una camioneta municipal embistió a un vecino de la ciudad. El chofer se escapó y al rato un agente de tránsito apareció diciendo que se la habían robado pero cuando este vecino concurrió al COM fue recibido por Jara y la respuesta del funcionario dejo más dudas que certezas. Esto motivó un pedido de informes del HCD que por supuesto nunca contestó.
Pero se pone peor. La noche del sábado 25 de junio se realizó una fiesta privada en un balneario del sur de la ciudad que termino en un hecho trágico: el asesinato de un participante de dicha fiesta donde (oh casualidad) se hallaban funcionarios municipales y familiares de Gustavo Jara. Y en el estacionamiento del balneario un móvil de la secretaria de seguridad. Esto motivo gran repercusión mediática y otro pedido de informes sin contestar.
Por fin, esta semana nos enteramos de un hecho policial bastante singular: quisieron entrar a robar en una casona sobre la costa marplatense. Esa casona estuvo mucho tiempo usurpada y ahora nos enteramos que el actual ocupante es el mismísimo Jara, quien ha dejado trascender que tiene un permiso del supuesto dueño. Ya muchos se preguntan qué o quienes están detrás del por lo menos polémico funcionario, quien no se cansa de decir a cuantos quieran escucharlo que él responde únicamente a Patricia Bullrich. ¿Seguirá Montenegro pagando costos políticos y encubriéndolo? Todo muy raro.

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