
Esta semana conversamos con David Leszczynski, dirigente social, fundador del Movimiento Vecinal Mar del Plata y trabajador de la Administración Punta Mogotes, sobre la incertidumbre que atraviesan los trabajadores, los reclamos dentro del ente y la posible devolución del complejo al Municipio
— ¿Cómo es hoy la situación de los trabajadores?
— La realidad es que hay una incertidumbre enorme. Mientras siguen las discusiones políticas y judiciales, nadie les explica a los trabajadores qué va a pasar realmente con nuestro futuro. No sabemos si vamos a seguir dependiendo de Provincia, si pasaremos al Municipio o si habrá otro esquema administrativo. Tampoco hay garantías claras sobre estabilidad laboral, antigüedad ni derechos adquiridos.
Y eso genera mucha angustia. Hay compañeros que directamente no quieren hablar por miedo a represalias. Desde que La Cámpora tiene el manejo de la Administración, muchos directivos se manejan con soberbia y algunos actúan como patrones de estancia, generando un clima de silencio y temor dentro del ente. Cuando un trabajador siente miedo de reclamar o de expresar lo que piensa, claramente algo está funcionando mal.
Yo sinceramente no creo que el gobernador Axel Kicillof conozca en profundidad lo que pasa dentro de Punta Mogotes y la situación real que viven los trabajadores. Porque si supiera muchas de las cosas que ocurren dentro de la Administración, seguramente tendría que intervenir y escuchar a los empleados.
Mientras la política discute cargos y poder, los trabajadores quedan en el medio y hay familias enteras viviendo con incertidumbre sobre su futuro.
— ¿Qué reclamás concretamente?
— Lo que planteo lo hago a título personal, justamente para no comprometer a compañeros que muchas veces prefieren no hablar por temor a represalias. Pero lo que pido para mí es lo mismo que merecen todos los trabajadores: claridad, respuestas y respeto.
Las autoridades tienen que dejar de cajonear los problemas y explicar claramente qué va a pasar con los empleados, cuáles son las decisiones que se van a tomar y qué derechos se van a garantizar.
Además todavía existen conflictos administrativos y judiciales sin resolver dentro de la Administración. Hay situaciones vinculadas a enfermedades laborales, casos delicados de trabajadores y expedientes que llevan años esperando respuestas.
— ¿Por qué decís que falta diálogo y atención hacia los trabajadores?
— Porque muchas veces los reclamos ni siquiera son respondidos. Te doy un ejemplo concreto. En 2023 el gobernador Axel Kicillof firmó el Decreto 956, que establecía una recategorización para trabajadores alcanzados por la Ley 10.430 que cumplían determinados requisitos de antigüedad.
En mi caso, nunca se me aplicó esa recategorización, a pesar de cumplir con los requisitos establecidos en el decreto. Por eso yo presenté dos notas formales ante la Administración consultando por mi situación y pidiendo explicaciones. Hasta hoy no tuve ninguna respuesta.
Las notas quedaron guardadas, cajoneadas, y lamentablemente esa forma de manejarse se volvió algo habitual dentro del ente desde que La Cámpora tiene el control político de la Administración. Eso genera bronca, desgaste y mucha desilusión en los trabajadores, porque sentimos que no existen canales reales para ser escuchados.
Después se habla mucho de derechos laborales, pero cuando un trabajador reclama algo que le corresponde por ley, directamente miran para otro lado.
— ¿Qué opinión tenés sobre la posibilidad de que Punta Mogotes vuelva al Municipio?
— Creo firmemente que Punta Mogotes tiene que volver definitivamente a manos del Municipio. Es una cuestión de lógica y de sentido común. Los recursos que genera el complejo tienen que quedar en Mar del Plata y Batán para reinvertirse acá mismo, en mejorar los servicios, las instalaciones y darle respuestas reales a los vecinos.
Quiero dejar algo claro: no soy oficialista ni pertenezco al gobierno municipal, pero en este punto coincido con el reclamo del Municipio. Creo que la política se construye con consensos y disensos. Por estar de acuerdo en un tema no pasás automáticamente a ser oficialista ni funcional a nadie. Los dirigentes tienen que aprender a escuchar más a la gente.
Y además hay algo que muchos se preguntan. En 2018 sectores de La Cámpora también reclamaban públicamente que Punta Mogotes vuelva al Municipio. Hoy, cuando tienen influencia directa dentro de la Administración y manejan políticamente el ente, cambiaron totalmente el discurso. Entonces uno se pregunta qué pasó en el medio. ¿Cambió la postura o cambiaron los intereses?
La política no puede cambiar de posición según quién maneje una caja, un organismo o determinados cargos. Tiene que haber coherencia y una mirada puesta en la ciudad, no en los intereses políticos de turno.
Punta Mogotes no puede seguir siendo un botín político mientras hay trabajadores y familias enteras viviendo con incertidumbre. Yo voy a seguir diciendo lo que pienso aunque a algunos les moleste, porque el silencio nunca solucionó los problemas de los trabajadores ni de la ciudad.






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