Después de dos años sin marcha oficial por el Día de la Memoria, organismos de Derechos Humanos encabezaron este jueves 24 de marzo una multitudinaria movilización en el centro de Mar del Plata bajo la consigna “Seamos memoria en las calles”, a 46 años del golpe de Estado de 1976.

A pesar del mal tiempo, luego de la sesión especial desarrollada en el Concejo Deliberante, decenas de agrupaciones sociales y políticas se encolumnaron sobre la avenida Luro para atravesar el microcentro reclamando “Nunca más” y recordar a las víctimas del terrorismo del Estado en Argentina.

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En 2020 y 2021, la tradicional marcha no pudo realizarse debido a las restricciones vigentes a raíz de la pandemia de coronavirus. Este año, los organismos volvieron a las calles y la movilización, con miles de presentes, volvió a llevar al frente las banderas de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, desde el monumento a San Martín de Luro y Mitre hasta la costa, y desde allí hacía Buenos Aires, para retomar por la avenida Colón y culminar frente a la Municipalidad.

“Había una necesidad de encontrarnos”, aseguro Ana Pecoraro, coordinadora del Colectivo Faro por la Memoria e hija de desaparecidos, durante el recorrido de la marcha. “Han sido dos años difíciles en los que todos hemos perdido a un ser querido y necesitábamos volver a la calle, porque cada 24 de marzo, como dice Ledda Barreiro (presidenta de Abuelas Filial Mar del Plata) es la marcha de todos y todas”.

La marcha recuperó su carácter multitudinario, con decenas de agrupaciones que participaron e intervenciones artísticas. Llegó a extenderse por unas diez cuadras y los organismos estimaron la concurrencia de más de 30.000 personas.

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Entre banderas, cánticos contra los genocidas y las fotos de marplatenses desparecidos durante la época más oscura de la historia argentina, marplatenses de todas las generaciones, muchos de ellos visiblemente emocionados por la convocatoria, atravesaron las calles reiterando a viva voz el pedido y la lucha histórica de “Nunca más”, pero también reclamando por “el presente y el futuro que queremos construir”, ya que el Día de la Memoria apunta a “reparar hacia atrás”, pero también propone “construir hacia adelante, con una sociedad más justa y solidaria”, apuntaron miembros de los organismos de Derechos Humanos en diálogo con este medio

Al término del recorrido, con fuerte viento y bajo una llovizna intermitente, se dio lectura al documento oficial elaborado por los organismos a 46 años del Golpe, el cual reivindica “el compromiso histórico por Memoria, Verdad y Justicia levantando las banderas de nuestra lucha inclaudicable por los derechos humanos, con la convicción y el compromiso de construir colectivamente el país que soñaron las y los 30.000”.

“Desde hace 46 años continuamos con más fuerza que nunca en la búsqueda de los cuerpos de las y los compañeros detenidos desaparecidos y las casi 300 identidades apropiadas, que son hoy personas desaparecidas con vida”, expresaron.

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A su vez, recordaron que durante la dictadura los centros clandestinos de detención constituyeron “el dispositivo disciplinador” donde “el secuestro, la tortura, la desaparición, la muerte y el ocultamiento de los cuerpos fueron las acciones centrales del plan sistemático”, y remarcaron que “gracias al testimonio de las y los sobrevivientes, se pudieron identificar más de 800 centros clandestinos a lo largo y ancho de nuestra Argentina y condenar a más de 1000 genocidas”.

El documento oficial también hizo alusión a dos temas de actualidad: la pandemia de Covid-19 y el pago de la deuda al Fondo Monetario Internacional.

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Los organismos expresaron en primer lugar: “Acompañamos el dolor de cada familia que sufrió la pérdida de un ser querido como consecuencia del Covid 19; Como así también aplaudimos de pie a todo el personal de salud que puso cuerpo y alma sin descanso para que salgamos de esta tragedia”.

Seguido, recordaron que la dictadura “consolidó una fuerte relación con el FMI” y que “los ciclos de sobreendeudamiento en la Argentina han puesto un freno a los procesos de desarrollo en el país. Frente al reciente acuerdo, cuestionaron duramente a la gestión de Cambiemos por “ahogar a la Argentina en una deuda externa obscena” y señalaron: “Esta vez la deuda no puede pagarse con el hambre y sufrimiento de nuestro pueblo: un compromiso asumido por el gobierno nacional”.

“La mayor deuda es interna y es con nuestro pueblo. El acceso a los alimentos indispensables resulta fundamental. La canasta básica no puede ser una variable de ajuste. Nos expresamos a favor de conformar un Salario Básico Universal por lo que reclamamos que el gobierno nacional intensifique los esfuerzos para poner en pie un Estado que garantice los derechos esenciales de nuestro pueblo”, agrega el texto.

En el cierre del documento se insta a “construir colectivamente horizontes para transformar las injusticias y las desigualdades” y a “sostener desde cada espacio la acción permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia y los derechos humanos”.

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El texto fue firmado por Abuelas de Plaza de Mayo Filial Mar del Plata, Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas del Terrorismo de Estado del Centro Y Sur de la Provincia de Buenos Aires, Colectivo Faro de la Memoria, Asociación Nacional Ex Presos Políticos R.A. Hijos Resiste, Asociación de ex Detenidos Políticos del Sudeste, Comisión Abierta Memoria Universidad y Sociedad, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Mar del Plata y Liga Argentina por los Derechos Humano

El gobierno acordó con empresas y las grandes cadenas de supermercados retrotraer los precios al pasado 10 de marzo y decidió investigar a empresas que atentan contra el programa de “Precios Cuidados”, según confirmaron fuentes de la Secretaría de Comercio Interior.

El secretario de Comercio, Roberto Feletti, llegó a un acuerdo con la Asociación Supermercados Unidos (ASU) y las principales empresas productoras de bienes de consumo masivo pero la secretaría no detallo cuales son los productos alcanzados y los porcentajes de reducción de precios, que serían oficializados mañana.

Según se informó extraoficialmente en las negociaciones mantenidas entre ayer y hoy las grandes cadenas de supermercados de todo el país se comprometieron a retrotraer a partir de mañana los precios que Comercio Interior había detectado con incrementos excesivos.

Fuentes de la secretaria indicaron que los relevamientos y negociaciones sobre precios son constante y que mañana se realizaría el anuncio oficial, mencionando los artículos y los nuevos precios.

La secretaría, tras el relevamientos que diario de precios de forma presencial y por el Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentino (SEPA), había detectado las alzas que en su mayoría se registraron entre el miércoles 16 y el viernes 18 de marzo y las cadenas que presentaban mayores niveles de aumentos son Walmart/Changomas y Cencosud (Jumbo, Vea y Disco), según la explicación extraoficial.

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Funcionarios de la Secretaría indicaron que “algunas empresas como La Serenísima y Molinos Río de la Plata están priorizando el abastecimiento a los comercios de proximidad por sobre los supermercados, atentando así contra el programa “Precios Cuidados”, que funciona en las grandes cadenas de todo el país”.

“Estas empresas operan contra el establecimiento de una canasta regulada, que obra como ancla antiinflacionaria, garantizando el acceso a una amplia y diversa cantidad de bienes de consumo masivo”, indicaron las fuentes.

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Los funcionarios indicaron que “el mismo comportamiento se vio la semana pasada por parte de los frigoríficos exportadores nucleados en el consorcio ABC, que intentaron boicotear el programa Cortes Cuidados”, que motivó una intimación de Comercio Interior y del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca para garantizar su funcionamiento.

Según se indicó extraoficialmente “las empresas serán convocadas en los próximos días para que den explicaciones sobre su accionar y que se les aplicarán las sanciones que correspondan”.

En las reuniones realizadas entre ayer y hoy Comercio Interior advirtió también a los supermercados y y empresas productoras, que “ante cualquier incumplimiento, se implementarán las multas y sanciones que fuesen necesarias, ya sea en el marco de la ley 20.680 (Ley de Abastecimiento) o de otras normativas correspondientes, según indicaron las fuentes.

El proyecto presentado por el edil de la Coalición Cívica, Angélica González, buscando crear un registro de conductores para habilitar la llegada de plataformas digitales como Uber o Cabify, quedó en suspenso en la comisión de Movilidad Urbana a la espera de los informes de la Secretaría de Gobierno, la Subsecretaría de Legal y Técnica, la Secretaría de Desarrollo Productivo y el Emsur, solicitados por los ediles.

Durante el debate, edil del Frente de Todos Vito Amalfitano recordó a la autora de la iniciativa que “fue el propio intendente quien les dijo a representantes de las entidades de taxis que no permitiría empresas como Uber o Cabify”.

Por su parte, la concejal oficialista González reconoció que su iniciativa va contramano de la postura del jefe comunal, asintiendo que “es cierto y de conocimiento público lo que está planteando usted. También es cierto que eso es una postura del Ejecutivo y nosotros somos un Cuerpo Deliberante y tenemos la posibilidad de discutir y acercar nuevas propuestas”.

Aunque todo parece indicar que ni el jefe comunal ni su bancada de Vamos Juntos estarían dispuestos a asumir el riesgo de faltar a la palabra empeñada con las entidades representativas de taxistas y remiseros, la edil del espacio que lidera a nivel nacional Elisa Carrio  concluyó insistiendo en que “me gustaría que tuviéramos la capacidad de ampliar el pensamiento, de poder dar la discusión y proyectarnos quizás a la posibilidad de cambio, esto no implica sacarle trabajo a nadie, sino abundar en la posibilidad de propuestas para el ciudadano marplatense y batánense,  y también aumentar el trabajo para las personas  que en este momento están brindando servicio a través de otro tipo de transporte”.

Las cúpulas sindicales y las principales cámaras empresariales acordaron, a instancias del Ministerio de Trabajo de la Nación durante el “Consejo del Salario”, llevar el salario mínimo a 47.850 pesos en diciembre, en cuatro cuotas a lo largo del 2022, aunque con una revisión en agosto.

Cuando los primeros meses del año ya acumularon casi un 9% de inflación y en medio de fuertes expresiones de rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus consecuencias, como también a las cúpulas sindicales por no llevar a la discusión una igualación del salario mínimo con la canasta básica, este miércoles se cerró un nuevo piso del salario mínimo.

Según informó la agencia Télam, la actualización del 45% entre marzo y diciembre se compone de una cuota de 18% en abril, un 10% en junio, otro 10% en agosto y el restante 7% en diciembre. El acta establece, además, una posible revisión en agosto en virtud del proceso inflacionario.

La última actualización del salario mínimo, vital y móvil había sido en septiembre, cuando se estableció un piso de $33 mil al que se llegó en febrero, cerrando así un incremento a 52,78% en 12 meses.

Esta nueva actualización del salario mínimo se da, además, luego de una fuerte aceleración de la inflación durante el mes de febrero, con el registro de 4,7% de aumento generalizado de precios, alcanzando una variación interanual (desde febrero de 2021), del 52,3%.

En este contexto, tanto en Capital Federal como a nivel local, hubo importantes concentraciones de organizaciones -principalmente de izquierda- a la espera de la reunión del Consejo del Salario, quienes cuestionan el pacto con el FMI y la “entrega de derechos” por parte de la “la burocracia sindical” tras los últimos acuerdos cerrados con los empresarios por salarios mínimos “de miseria”.

Reclaman, en contraposición, una igualación entre el salario mínimo -que sirve como parámetro de referencia para prestaciones sociales y paritarias sectoriales- y la canasta básica, que para una familia “tipo” escaló en enero a los 78.624 pesos necesarios para no ser pobre y 34.334 pesos para no ser considerada indigente.

La celeridad con la cual el Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante el estudio de costos solicitado por los ediles para analizar el pedido de aumento del valor del boleto plano, y la similitud del resultado  que dio $91,87, apenas unos centavos de diferencia con los $ 91.96, que exigen los empresarios del sector,  ya  ha suscitado sospechas sobre las que deberán dar explicaciones tanto el secretario de Gobierno, Santiago Bonifatti, como el Subsecretario de Movilidad Urbana, Dante Galván, el próximo lunes en la comisión homónima del HCD.

En tal sentido, el edil del Frente de Todos, Vito Amalfitano, que ejerce la vicepresidencia de la comisión de Movilidad Urbana, manifestó que “con cualquier otro gobierno llamaría la atención estos números tan similares entre lo que pidieron los empresarios del transporte y lo que determina la municipalidad en su estudio de costos por la tarifa de transporte”, añadiendo que “entre $91.87 y 91.96 hay escasos centavos de diferencia. Son cifras demasiados parecidas. Con este gobierno de Montenegro no me sorprende”

Asimismo, Amalfitano sostuvo que “hoy no se puede afrontar un nuevo aumento del boleto, es un castigo al bolsillo ante un sistema que no es bueno”, e insistió en que “resulta sospechoso que el estudio de costos del municipio coincida con el de los empresarios”.

En este caso he resuelto fundar mi voto, solicitando la
inserción de sus fundamentos, obviando un discurso porque
pretendo la mayor precisión en mis expresiones dada la
trascendencia y dimensión que tiene para la vida de los
argentinos, la resolución de este debate acerca del acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional.
Como he dicho estamos de cara a una decisión que afectará, no
sólo el desenvolvimiento de éste y futuros gobiernos, sino las
condiciones de desarrollo y de vida, de presentes y futuras
generaciones de argentinos.
No es la primera vez que nuestro país se encuentra encorsetado
y restringido en sus potencialidades por endeudamientos que
limitaron y cercenaron el desarrollo de nuestra economía,
afectando severamente el tejido social y, en muchos casos,
hasta el sistema institucional en nuestra patria. Son muy
pocas las excepciones a esta desgraciada regla. Sólo los
gobiernos de Hipolito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Arturo
Illia y Néstor y Cristina Kirchner no se endeudaron. Por el
contrario, en el caso de las gestiones de Illia y de Néstor y
Cristina Kirchner, el país se desendeudó. Por eso es muy fácil
advertir que los períodos que acabo de reseñar se
distinguieron del resto por los índices de crecimiento, de
distribución de la riqueza en favor de los sectores
asalariados, de equilibrios sociales estables y de un visible
y contundente mejoramiento en la calidad de vida de todos los
sectores de la sociedad. Por el contrario, los períodos de
endeudamiento tanto en breves gobiernos democráticos como en
las extensas etapas de gobiernos autoritarios que tuvimos que
atravesar, marcaron fuertes retrocesos en los ingresos de los
argentinos que fueron crecientemente empujando al
empobrecimiento, el deterioro del aparato productivo y,
desgraciadamente, a la pérdida de oportunidades para
consolidar un verdadero proyecto de nación sostenidamente
pujante, de continuo desarrollo y con una robusta inclusión
social.
Desgraciadamente en esta carrera y contraposición entre
endeudamientos casi sistémicos y breves períodos de autonomía,
han pesado más a lo largo de nuestra historia las etapas de
sujeción a las imposiciones de nuestros acreedores que
aquellas en las que tuvimos la libertad de definir con plena
soberanía nuestros propios instrumentos de política económica.
Pero en este devenir histórico no se registra ni en velocidad
de tiempo ni en magnitud una crisis de deuda como la que
arrancó en el año 2015 con la gestión del gobierno de Mauricio
Macri. Si bien es cierto que puede afirmarse que en tiempos
contemporáneos el ciclo de endeudamiento y fuga de capitales
se inició en la administración de Martínez de Hoz durante la
dictadura militar y continuó en la década de los noventa,
también no es menos cierto, asegurar que durante el gobierno
de Cambiemos esa práctica perversa adquirió dimensiones
inimaginables que hoy constituyen, sin exageración, un
verdadero drama argentino.
Con sólo subrayar que nos hemos transformado en el deudor más
importante de la historia del Fondo Monetario Internacional
desde su creación hasta la fecha, bastaría para dar respaldo a
nuestra afirmación. Pero no es el único dato de la tragedia el
endeudamiento con el FMI. A esto hay que agregar una enorme
deuda con bonistas y fondos de inversión privados, sumar la
deuda en divisa extranjera de las provincias, y también la
deuda financiera externa de las empresas privadas que, durante
el período de gobierno de Mauricio Macri, creció en alrededor
de veinte mil millones de dólares.
Una vez más se repitió el fatal encadenamiento entre apertura
indiscriminada de la cuenta de capital, endeudamiento, fuga e
irrupción del Fondo Monetario como garante último de los
especuladores internacionales y también locales, que transitan
por este corredor que los lleva a obtener siderales
ganancias, producto del saqueo a la riqueza que generan los
argentinos. Pero, reitero, la fatalidad de este recorrido
nunca alcanzó la dimensión y el volumen que tuvo a lo largo
del 2015 al 2019.
Dicho esto está claro que el gran desafío que tenía, no sólo
un nuevo gobierno sino todos los actores sociales y
económicos, era cómo encarar una estrategia de normalización
de la economía frente al desastre financiero, de deuda y
cambiario, que se heredaba. Y aquí es donde nuevamente
exhibimos la debilidad de un proyecto de nación. Se da la
paradoja, en la previa y aún durante este debate, que nadie
está conforme con el acuerdo que se propone alcanzar con el
Fondo Monetario Internacional. Ni el oficialismo ni la
oposición en sus diversos matices, más allá de que esa
disconformidad tenga distintos fundamentos.
Esto es así porque hoy en realidad tendríamos que estar
discutiendo lo que nosotros deberíamos exigirle al Fondo y no
lo que el Fondo pretende imponernos a todos los argentinos.
Digámoslo con todas las letras: el problema no es,
esencialmente, el entendimiento con el Fondo sino la absoluta
y definitiva insustentabilidad de esta deuda. El intento de
normalización que llevó adelante el Ministerio de Economía, a
mi juicio, transitó un camino equivocado. Así como fue
acertada la decisión de no tomar lo que había quedado
pendiente del crédito irresponsable que otorgó el Fondo
violando sus propios estatutos y apoyado exclusivamente en
consideraciones de orden geopolítico, creo que el error
inicial en la estrategia que se siguió fue no declarar
simultáneamente la suspensión de los pagos hasta que no se
llegara a un escenario que permitiera exhibir en todos los
foros internacionales, incluido el Directorio del propio Fondo
Monetario Internacional, su evidente corresponsabilidad en
este desastre que le han provocado a la estructura económica
de la Argentina. Por el contrario se resolvió seguir
atendiendo los pagos de deuda sin un acuerdo, lo que no sólo
significó, desde el inicio de la negociación, un
reconocimiento de su legitimidad, sino que además comprometió
a lo largo del 2020 y del 2021 las divisas que generaba
nuestra economía, con consecuencias claramente negativas. A
esa decisión se sumó atender simultáneamente la demanda de las
empresas privadas para afrontar sus deudas financieras
externas. Esto significó que le cedimos al Fondo Monetario
Internacional y al sector privado endeudado en dólares, casi
la totalidad de los significativos saldos que obtuvimos a
través de la balanza comercial que durante los años 2020 y
2021 redondearon los veintisiete mil millones de dólares.
Este camino erróneo no sólo implicó vivir etapas de fuerte
estrés cambiario y financiero sino, además, llegar al tramo
final de la negociación con el Fondo Monetario Internacional
con una debilidad tal que le permitiera a este organismo
imponer sus condiciones sin ceder de su lado en ningún alivio
frente a una deuda que fue y sigue siendo impagable, por su
propia corresponsabilidad. No hubo, ni hay, eliminación de
sobretasas ni estiramiento de plazos, ni quitas. Las aparentes
promesas que alentaba el diálogo con Kristalina Gueorguieva ,
titular del Fondo, no pasaron más allá de ser fantasías que
fueron distracciones que nos alejaron de la construcción de
una verdadera voluntad nacional que pusiera la negociación en
otros términos. Y entonces, ya casi sin divisas en el Banco
Central, una vez más y como ya había ocurrido en el
otorgamiento de este préstamo de cincuenta y siete mil
millones de dólares, la decisión final de quienes han vuelto a
bajarle el pulgar a la Argentina, se tomó en el Tesoro de los
Estados Unidos, verdadero dueño y señor de este Organismo. Y
esa decisión no sólo significa, como cada vez que se hizo un
acuerdo con el FMI, que perdemos nuestra propia capacidad en
el manejo de herramientas fundamentales en la economía como lo
son la política fiscal, monetaria y cambiaria, sino que además
en este caso se pretende, a través de cláusulas explícitas,
imponer techos a nuestro crecimiento, políticas contractivas
que nos dejan, en uno de los peores momentos de la Humanidad y
de nuestra propia realidad, sin herramientas contracíclicas y
que para mayor abundancia nos impone cláusulas de consulta,
que en la práctica pretenden imponernos un cogobierno con las
autoridades del Fondo Monetario Internacional.
Estos no son supuestos ni adivinanzas futuras. Sino que
incluso en el propio tránsito de esta fallida negociación ya
lo sufrimos. Por ejemplo, reitero, a través de una gestión del
mercado único y libre de cambios que facilitó, para grandes
formadores de activos externos, completar el ciclo de
valorización financiera, al que consagramos un superávit
comercial récord. En buena medida, como ya lo hemos dicho,
este superávit fue a parar a manos del sector privado con
deuda financiera externa para que cancelara, con el tipo de
cambio oficial, sus obligaciones de capital e intereses, lo
que terminó originando, lo digo una vez más, una fuerte
insuficiencia de reservas internacionales para afrontar los
primeros compromisos con el FMI y de esta manera obligarse a
un acuerdo contra reloj.
Otro aspecto negativo del acuerdo no son sólo las revisiones
trimestrales sino además el agregado, que no siempre estuvo
presente en acuerdos anteriores de una denominada cláusula de
consultas, que expresamente se traduce en el texto elevado por
el Poder Ejecutivo cuando se señala: “consultaremos con el FMI
sobre la adopción de estas medidas y en forma previa a
cualquier revisión a las medidas contenidas en este memorando
y evitaremos cualquier política que no sea consistente con los
objetivos del programa y nuestros compromisos en el contexto
de éste”. La sola relectura de este párrafo exime de cualquier
comentario en materia de condicionamientos futuros. Es más, la
evidente volatilidad que está atravesando el mundo y que nos
lleva a la convicción a casi todos los actores que
participamos de esta discusión de que ya no sólo el correr del
tiempo sino de las horas puede transformar muchas de las metas
propuestas en números sólo dibujados en el agua, también se ve
condicionado por el hecho de que el Gobierno se compromete “a
recalibrar sus decisiones sólo de común acuerdo con el staff
del Fondo”. Esas cláusulas de consulta, nos lleva a revisar
todo, entre otras cosas por ejemplo, “opciones para afianzar
la sostenibilidad a largo plazo del sistema de jubilaciones y
pensiones”, y un largo listado de decisiones fiscales, en
materia de inversión y de carácter cambiario. Irónicamente, lo
único que se deja sin revisar como si estuviera prohibido
hacerlo es lo más importante: la sustentabilidad de la propia
deuda externa.
Ya tenemos una larga historia que nos enseña que cuando en
nombre del ordenamiento de las cuentas públicas, imponemos
restricciones que las empeoran , porque el ajuste genera más
recesión, esos ajustes desembocan en más ajustes. No hay que
tomar el riesgo de recaer en esas graves equivocaciones.
Valoro profundamente que por primera vez el Congreso Nacional
pueda discutir las condiciones de endeudamiento público pero,
honradamente, creo que ese debate, debió seguirse a lo largo
de todos y cada uno de los pasos , que se fueron dando para
zafar de la inconsistencia e insustentabilidad de una deuda
que, una vez más insisto, en que es y será impagable.
El Ministro de Economía debería haber venido al Parlamento en
distintas instancias de la negociación a informar cómo
evolucionaban las discusiones con las autoridades del Fondo
Monetario y los mayores o menores avances, si es que en algún
momento los hubo, respecto a las exigencias que nuestro país y
la sociedad debió reclamarle al Fondo Monetario Internacional
para que su corresponsabilidad fuera asumida por decisiones
que aliviaran realmente el peso de la deuda sobre la economía
argentina. Transitando ese camino, tal vez, no sólo hubiéramos
creado una conciencia colectiva sobre el tamaño de las
dificultades sino, a la vez, también podríamos haber alcanzado
consensos básicos entre las fuerza políticas y diversos
actores sociales y económicos de la Argentina, para responder
a la pregunta que más de una vez en este propio recinto
formulara el Diputado Máximo Kirchner, cuando apelaba e
interrogaba al sistema político diciendo: ¿Qué vamos a hacer
con la deuda externa?
Tal vez así hubiéramos tenido la oportunidad de discutir la
sustentabilidad de la deuda antes que llegara a la instancia
de tomar una decisión frente a un aparente dilema que nos
encierra en la falsa premisa de que es esto o el desastre. El
verdadero desastre es la persistencia de la deuda a través del
tiempo, que no sólo pone en riesgo el desarrollo de la
Argentina, la calidad de vida de nuestros compatriotas, sino
incluso al propio régimen democrático, que se vería
fuertemente erosionado si nosotros u otros en el futuro no
podemos frenar el crecimiento de la pobreza, de la indigencia
y de la exclusión.
Un acuerdo con el Fondo Monetario, que una vez más fue traído
como actor principal de las decisiones económicas por quienes
iniciaron un ciclo de endeudamiento que desde el pago a los
Fondos Buitre en adelante devastó el aparato productivo del
país, saqueó los ingresos de los argentinos y nos dejó sin
perspectiva de crecimiento, creando un amplio escenario de
pobreza y de miseria, no puede significar el riesgo de un caos
social que termine socavando a la democracia.
Es mucho lo que está en juego. Para las espaldas de los
argentinos atravesar macrismo, pandemia y, ahora,
condicionamiento del FMI es una carga demasiado pesada.
Deberemos seguir trabajando para aliviarla. Creo que hemos
vuelto a perder la oportunidad de hacerlo desde una mirada y
una voluntad común

En medio de denuncias sobre “negociados”, el oficialismo volvió a imponer su número para lograr otro dictamen favorable al convenio de las Fotomultas, que avanzó a la comisión de Legislación, donde tendrá que negociar los votos de Acción Marplatense, que este lunes se pronunció en contra del polémico expediente, alineándose circunstancialmente con la postura del Frente de Todos, aunque diferenciándose sutilmente en los fundamentos. 

Mientras desde el Frente de Todos, el concejal Marina Santoro sin ambages denunció que “detrás de esto lo único que hay es un gran negociado para unos pocos y no una buena política pública para los vecinos de General Pueyrredón”, su par de bancada Vito Amalfitano describió que “es un escándalo. Es con la Universidad de San Martín, pero con la intermediación de una empresa privada, con un empresario con antecedentes de muchísimas irregularidades y además no se convocó a la Universidad de Mar del Plata, que tiene un instituto especializado. Pero a su vez es un perjuicio para el erario público por el margen del 24% que el convenio deja a la Municipalidad. Es meterle la mano en el bolsillo a los marplatenses sin explicaciones técnicas lógicas”.

Pero el voto negativo de Acción Marplatense, a través del edil Horacio Taccone, eludió en sus fundamentos tan siquiera aludir a un “negociado”, fijando una postura que abriría una instancia de negociaciones entre bambalinas, donde el oficialismo deberá disuadir al pultismo, cuyo voto es clave tanto en la comisión de Legislación como en la Hacienda para que el controvertido expediente siga avanzando y llegue al plenario del Cuerpo.

“La elección de las universidades para realizar este tipo de convenio está pura y exclusivamente destinada a evitar la licitación pública, porque tiene un trámite engorroso, largo, pero que hay que hacer”, adujo el presidente de Once Unidos, agregando  en tal sentido que  “ hay que modificar la Ley Orgánica de las Municipalidades para lo cual debemos  aprovechar este momento histórico donde  tenemos muchos legisladores sentados en la Legislatura para hacer de una vez por todas esa modificación y agilizar el trámite de las licitaciones, el camino es por ahí”

 “Yo  estaría a favor de este expediente si en vez de estar tratando la convalidación de un convenio, que lo único que podemos decir es si o no, estaríamos acá debatiendo las bases y condiciones de un pliego para licitar el servicio”, sostuvo Taccone, al tiempo que  tomándole la palabra a Montenegro que dijo en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante que “no le molestaban las críticas, menos aun cuando vienen acompañadas de una propuesta”, propuso que “hagamos la licitación y hagamos que con nuestra gente, que está muy capacitada, como el Observatorio Vial, funcionarios y diferentes actores de la sociedad civil, elaboremos un plan a medida de los marplatenses y realizado por los marplatenses”.

La Comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante aprobó hoy, por mayoría y solo con votos del oficialismo, el convenio marco de cooperación entre la Municipalidad y la Universidad Nacional de San Martín para implementar en el partido de General Pueyrredon un sistema de fotomultas.

El expediente, enmarcado en un programa de seguridad vial, ya había el visto bueno la semana pasada de la comisión de Seguridad y, tras el aval obtenido este lunes en la de Movilidad Urbana, con el voto negativo del Frente de Todos y Acción Marplatense, ahora deberá ser tratado en la Comisión de Legislación, anteúltimo paso antes de ser debatido en sesión.

“Este proyecto implica un plan integral de seguridad vial que tiene que ver a la seguridad de las personas. Este plan viene a completar aquellas cuestiones que es necesario que muestra ciudad lleve adelante en materia de seguridad vial”, expresó el concejal de Vamos Juntos, Agustín Neme, al defender el expediente.

“Este convenio va a salvar vidas”, coincidió el presidente de la comisión, Guillermo Volponi, quien también respaldó la convalidación del convenio para que la ciudad cuente con un sistema de fotomultas.

Sin embargo, tanto el Frente de Todos como Acción Marplatense volvieron a marcar su desacuerdo con el convenio con la Universidad Nacional de San Martín y votaron en contra.

La tercerización del sistema, que no se haya considerado en primera instancia a la Universidad Nacional de Mar del Plata y el porcentaje de las infracciones que iría destinado a las arcas municipales son algunos de los principales puntos de desacuerdo.

Desde el Frente de Todos, el concejal Vito Amalfitano calificó al convenio como “un escándalo” al haberse firmado con la Universidad de San Martín “pero con la intermediación de una empresa privada, con un empresario con antecedentes de muchísimas irregularidades”.

Seguido, cuestionó que no se haya convocado a la Universidad Nacional de Mar del Plata para diagramar un sistema similar, ya que “la UNMdP tiene un instituto especializado”.

También, el edil sostuvo que “convalidarlo implica un perjuicio para el erario público”, ya que “solo el 24%” de lo recaudado a partir de las eventuales infracciones iría a las arcas municipales. “Es meterle la mano en el bolsillo a los marplatenses sin explicaciones técnicas lógicas”, dijo Amalfitano.

En el mismo sentido se expresó su compañera de banca Marina Santoro, quien advirtió que “no es una buena política pública como afirma el intendente” sino “un gran negociado para unos pocos” que, a su vez, “está teniendo un tratamiento exprés”.

Volponi, en su rol de concejal oficialista y presidente de la comisión, admitió la “urgencia” del Ejecutivo por convalidar el convenio. “Se está pensando en una política de seguridad para salvar vidas, es lógico que haya urgencia“, respondió.

Además del FDT, también Acción Marplatense decidió votar en contra. El concejal Horacio Taccone dijo estar “a favor de usar la tecnología para hacer que podamos vivir mejor” pero en contra del expediente. “¿En serio tenemos que encargarle a una Universidad de San Martín que nos diga cómo hacer las cosas? Acá lo que se quiere evitar es una licitación pública”, sostuvo al fundamentar su voto negativo.

Con la aprobación del expediente en las comisiones de Seguridad y Movilidad Urbana, ahora deberá ser debatido en Legislación y por último en Hacienda. Tras recorrer ese camino quedaría en condiciones de ser tratado en sesión.

El expediente del  convenio de foto multas no cesa de generar suspicacias, desde el momento en que  una hoja del mismo  fue arrancada  torpemente para evitar que sea tratado en la comisión de Educación, donde la oposición cuenta con mayoría, derivando luego en una sesión especial, en la cual el arco opositor denunció la existencia de una empresa privada detrás de la Universidad Tecnológica Nacional de San Martín, la cual se haría cargo del sistema, y aunque no figura en el expediente se llevaría la parte de León, dejando como única certeza que sólo el 24 %  de lo que ingresaría en concepto de multas a las arcas municipales   “no tiene un fin recaudatorio”.

El mismo miércoles en que el intendente urgió el tratamiento, durante la apertura del nuevo periodo legislativo, el concejal Nicolás Lauría se apresuró a convocar a la comisión de Seguridad para el día siguiente, donde su voto, alineado con el oficialismo, allanó el camino del oscuro expediente y enturbió aún más la atmosfera del recinto minada de sospechas.

Dando pábulo de esta manera a los rumores sobre su retorno a la coalición gobernante, que comenzaron a circular hace un mes y que fueron in crescendo desde el faltazo a la sesión especial coronado por el voto esperado en el entorno de Montenegro como un gesto de “reconciliación”, que sería compensado con la presidencia del EMDER.

Pese a ser este el primer paso de su incipiente carrera política, el ex basquetbolista parece haber aprendido rápidamente a cambiar de posturas sin sonrojarse. Hay que recordar que antes del último viraje, se había desvinculado del Partido Fe con el que había llegado a su banca, para continuar respaldando la gestión del intendente Guillermo Montenegro de cuyo bloque fue presidente, pero cuando el cierre de la lista de candidatos a concejales de Juntos, dejo fuera a su cuñado Franco Luna, volvió a pegar otro portazo, y viró hacia la oposición mostrándose como un acérrimo crítico.

Coqueteó con referentes del Frente de Todos y hasta copió y pegó los fundamentos críticos de sus ediles, a la política de seguridad, en una carta abierta para enrostrarle a Montenegro que “nos dijo en la campaña que la seguridad era su especialidad, que venía a traer el modelo de la Ciudad de Buenos Aires donde fue ministro, pero lo cierto es que cada día nos parecemos más a Rosario. Yo no tengo nada que responder a la almohada por la noche. No sé si usted puede decir lo mismo”.

Pero con el mismo desparpajo y con la mira puesta en el EMDER, Lauría regresaría a las filas de la coalición gobernante, donde dan por hecho que su voto garantizará, también, la aprobación del Presupuesto 2022 y el aumento de tasas antes de los previsto.

“El avance del escandaloso convenio de fotomultas dejó en claro el apuro del Ejecutivo por aprobarlo y su intromisión en el Concejo Deliberante. Esto nos sigue llenando de dudas y reviste una gravedad que nos preocupa”, sostuvieron desde el Frente de Todos._

Luego de que el edil Nicolás Lauría cambiara su postura con respecto al expediente de ‘fotomultas’ y permitiera el avance del mismo en la Comisión de Seguridad, el concejal Roberto ‘Chucho’ Páez, del Frente de Todos, cuestionó este accionar y sostuvo que “la falta de escrúpulos de un concejal termina afectando a todos los vecinos y vecinas, por la aprobación de un convenio lleno de irregularidades y sospechas, que no trae beneficios a la ciudad, sino a unos pocos”.

En ese marco, Páez reflexionó: “Los y las marplatenses y batanenses deben saber que este es un tema que esconde algo delicado de fondo y que no puede ser tratado en una sesión exprés, sino que debe ser discutido y debatido minuciosamente, ya que implica dinero de la gente. Lamentablemente, vemos que hay complicidad con empresas privadas de parte del Ejecutivo que está dispuesto a hacer cualquier cosa por aprobar este expediente”.

A su vez, indicó: “Da vergüenza ver la actitud de un concejal en el que las vecinas y vecinos depositaron su voto de confianza, que creyeron que los iba a defender ante estas irregularidades, y que no tenga pudor en responder a otros intereses de fondo”.