
Con el trillado pretexto de “no obtener respuesta del gobierno nacional ni provincial a un nuevo pedido formal para una mayor compensación de subsidios”, como aconteció el 27 de mayo del año pasado, el intendente Guillermo Montenegro decretó, este lunes, que el aumento regirá a partir del 5 de mayo, determinando que el boleto plano pase a costar $ 74,38.
A partir de la presión de la Cametap, exigiendo aumentar el boleto plano a $91,96, se sucedió un estudio de costos inflado del Ejecutivo que dio $91,87, y como la “rebaja” propuesta por la Secretaría de Gobierno para llevarlo a $74,38 provocó repercusiones adversas, entró en escena el pultismo embozando el inminente ajuste tarifario, a través de la engañosa encomienda de gestionar ante las autoridades nacionales un tratamiento equitativo en materia de subsidios al servicio de transporte público de pasajeros, que puso en funcionamiento el mecanismo de relojería, que invariablemente derivó en un nuevo manotazo a los bolsillos de los usuarios.



