
Podríamos empezar diciendo que Mar del Plata, en estas dos últimas semanas, mantuvo en crisis sus dispositivos de seguridad con heridos de bala casi todos los días, con una total ausencia del estado municipal, con un secretario de seguridad (el segundo importado de CABA) de nombre “Toto” García , y un intendente que aseguraba durante la campaña ser especialista en el tema y que iba a mantener su despacho en el COM (mentira y puesta en escena de esas a las que nos tiene acostumbrados Juntos). Ante la propuesta del bloque opositor de declarar la emergencia en seguridad, Montenegro contestó que el reclamo es político. Bueno, claro, esa es la idea, para eso están ahí nuestros concejales, para construir políticas que hagan al bien general. Digamos: estadística y datos matan relato. Basta con mirar las secciones de policiales de los principales portales de nuestra ciudad. Conviene recordar a Nicolás Lauria, diciendo que Mar del Plata cada vez se parece más a Rosario. Digamos también que Lauria es el virtual vice intendente, es el hombre q eligió Montenegro como primer concejal en su lista del 2019.
En cuanto a la foto del cumpleaños de la pareja del Presidente de la Nación , claramente muestra algo que no debió suceder pero frente a la “indignación” y la hipocresía de la oposición, recordaremos que dijeron que no había COVID o que había pero era una gripe común y corriente, que las vacunas eran veneno, que nos inocularían un chip. Además se movilizaron a Olivos con Bullrich a la cabeza para reclamar el derecho a no vacunarse y nos prescribieron tomar cloro a un tiempo que proponían “que se mueran los que tengan que morir”, festejando nuevos récords de muertes mientras Brandoni convocaba a marchas anti cuarentena y asegurando que las vacunas rusa y china nos modificaban genéticamente, quemando barbijos y exigiendo comprar Pfizer al mismo tiempo que seguían recomendando no vacunarse y se quejaban porque las vacunas eran pocas.
Decía don Arturo Jauretche: “Los gobiernos populares son débiles ante el escandalo . No tienen, ni cuentan con la reciproca solidaridad encubridora de las oligarquías y son sus propios partidarios quienes señalan sus defectos que después magnifica la prensa. El pequeño delito domestico se agiganta para ocultar el delito nacional que las oligarquías preparan en la sombra, y el vende patria se horroriza ante las “sisas de la cocinera”.



