
En Mar del Plata, mientras muchos sectores pelean por sobrevivir, algunos parecen jugar con reglas propias.
Detrás del negocio del lavado industrial, hay una historia que combina monopolio, aprietes, precios escandalosos y un preocupante silencio oficial.
El caso más visible es el del Lavadero San José, propiedad de Pablo Adrián Pugliese, quien cuenta con la habilitación emitida por la Autoridad del Agua (ADA) y el OPDS (categoría 1 y 2) en toda la región.
Esa exclusividad le permite operar en situación de monopolio, imponiendo precios muy por encima del mercado y presionando a los hoteles que intentan contratar otros servicios.
Mientras otros lavaderos locales ofrecen el lavado a $550 por prenda, el Lavadero San José cobraría $1.200 por la misma prenda, según denuncian varios establecimientos hoteleros.
Lo más llamativo es que, en una licitación presentada ante el municipio, el mismo lavadero cotizó $480 por prenda, una diferencia difícil de justificar que expone una política de precios discrecional y oportunista.
A esto se suma una denuncia aún más grave: el Lavadero San José no cumpliría con el protocolo sanitario de clase 1, obligatorio para el tratamiento de ropa hospitalaria.
Según fuentes del sector, la ropa de clínicas sería procesada junto a la ropa hotelera, lo que representa un alto riesgo de contaminación cruzada.
Cabe preguntarse si este establecimiento cuenta realmente con las medidas de seguridad adecuadas y con una zona de descarga diferenciada para ropa sucia, ya que, de no ser así, el problema podría implicar un riesgo sanitario no solo para los clientes sino también para la comunidad de la zona.
Esto implicaría que las prendas destinadas a clínicas y sanatorios podrían estar llegando contaminadas, sin el tratamiento higiénico que exige la normativa vigente del OPDS, el ente de control ambiental de la Provincia de Buenos Aires.
Mientras tanto, las solicitudes de habilitación de otros lavaderos permanecen paralizadas en la ADA Y OPDS, nadie parece poder mover ni un expediente.
El resultado es claro: un solo lavadero habilitado, muchos sin respuesta y un sector entero condicionado por la falta de controles y la complicidad política en la Provincia de Buenos Aires.
¿Quién protege a este lavadero?
¿Quién controla los protocolos sanitarios?
¿Y por qué se permite que un servicio esencial funcione bajo un esquema de precios tan contradictorio?
En Mar del Plata, la ropa se lava, pero las irregularidades parecen quedar cada vez más manchada por la provincia




Comentarios
La calle anda diciendo..
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