“Eso no es peronismo, peronismo es dar laburo”, afirmó la vicepresidenta Cristina Kirchner en un tramo de su mensaje en el plenario de la CTA en el que se refirió a la distribución de planes sociales, de crecimiento exponencial desde que ella dejó la Casa Rosada. El tema viene generando debate dentro y fuera del oficialismo, especialmente respecto al papel que juegan las organizaciones sociales. La vicepresidenta planteó la necesidad de que el Estado nacional recupere “el control, la auditoría y la aplicación” de estas políticas, un reclamo al que adhieren gobernadores e intendentes que han visto crecer en poder e influencia a los movimientos. Desde la oficina del ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, quien ya se reunió dos veces con la vicepresidenta para analizar la cuestión, prometieron novedades en los próximos días. En el sector de las agrupaciones sociales pertenecientes al Frente de Todos criticaron lo que evaluaron como una “derechización” del mensaje y la búsqueda de su estigmatización. Cristina le dedicó todo un tramo de su mensaje, en un recorrido desde el nacimiento de este tipo de asistencia a la que definió como producto de las políticas neoliberales de los ’90. Contrariamente a lo que seguro dirían quienes sólo se informan a través de medios opositores, la vicepresidenta explicó que durante los años del kirchnerismo los planes se redujeron drásticamente. Pasaron de más de dos millones a 253 mil -el 10%- cuando ella dejó la presidencia, en diciembre de 2015. El gobierno de Mauricio Macri más que los duplicó y los llevó a 641 mil a fines de 2019.

A poco de comenzar, la gestión de Alberto Fernández debió enfrentar la pandemia, por lo que el número de planes se multiplicó hasta llegar al 1.300.000. Una crítica que se le hace al ex ministro y actual diputado Daniel Arroyo es que para asegurar la paz social distribuyó demasiado generosamente entre las organizaciones de izquierda, quienes hoy protagonizan las principales protestas en el centro porteño para no perder posiciones. Para peor, trascendió que una de estas organizaciones -el Polo Obrero- le cobra el 2% a los beneficiarios para financiarse. “Hoy estamos en un 7% de desocupación, estamos a 1,1 punto de alcanzar el 5,9 que teníamos allá por el 2015, pero tenemos 1.300.000 planes. Hay algo que vamos a tener que revisar”, advirtió la vicepresidente, por un lado. Por el otro, planteó la necesidad de terminar con lo que denominó la “tercerización” de las políticas sociales. “El Estado debe recuperar ese rol y transparentar frente a la opinión pública todo esto”, propuso, además de apuntarle a los dirigentes que deciden las altas y las bajas en los planes. Por si faltara aclarar, hubo una referencia directa al Movimiento Evita, la organización social que manejan Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, uno de los principales respaldos territoriales del presidente Alberto Fernández“¡En nombre de Perón y Evita! Si Evita los viera. ¡Mamita!”, lanzó en medio de los aplausos de los dirigentes kirchneristas, especialmente los pertenecientes a La Cámpora, que mantienen una histórica tensa relación con el Evita en la Provincia.

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