El concejal del Frente de Todos Roberto Chucho Páez le solicitó al Departamento Ejecutivo, mediante un proyecto de comunicación, brinde un informe sobre la aplicación y destino de las partidas presupuestarias recibidas del Fondo de Fortalecimiento de Seguridad del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
En el texto se pide el monto exacto percibido en ese concepto por el Partido de General Pueyrredón, prioridades y el detalle del destino que la Secretaría de Seguridad tiene previstos para la aplicación de esas partidas.

“Según trascendió en distintos medios informativos, el Estado municipal recibió $ 69,4 millones de la Provincia de Buenos Aires por el Fondo de Fortalecimiento de Seguridad. Este dinero se deberá usar para la compra de móviles, la refacción de dependencias, la adquisición de cámaras y obras, entre otros conceptos del mencionado rubro. De acuerdo a los montos y los topes dispuestos en esas normas se pueden instrumentar licitaciones públicas, concursos de precios y hasta compras directas. Por tanto entendemos que en momentos económicos dificultosos como los que transitamos, se hace aún más necesaria una minuciosa evaluación de los datos que a través del presente proyecto se requieren, y así permitir el debido control del destino de los recursos públicos, como la ponderación de los criterios utilizados para decidir gastos”, explicó el edil Páez .

Vale señalar, y así se expresa en el texto presentado por Roberto Páez, que de acuerdo a la Resolución Nº 317 del Ministerio de Seguridad, las partidas deberán destinarse a la profundización de las políticas de prevención del delito, con las siguientes prioridades: “…adquisición de nuevos móviles policiales: vehículos, motovehículos y/o excepcionalmente otro vehículo automotor, homologado por la Autoridad competente de este Ministerio de Seguridad, Refacciones de dependencias de seguridad, Reparación de móviles policiales existentes, Cámaras de seguridad, sistemas de monitoreo y alertas, Obras de infraestructura de seguridad u otras obras cuya necesidad cuente con la debida justificación de la/Intendenta/e, la que deberá contar con autorización expresa del Ministerio de Seguridad. Hasta un 10% en otros gastos asociados a los servicios de seguridad”.

El bloque del Frente de Todos votó negativo a los aumentos propuestos por el gobierno de Montenegro: “Hace 7 años que gobierna Cambiemos y no ha habido ni una transformación profunda de aquellas cosas que están mal en nuestra ciudad”, expresaron.

En sesión del Concejo Deliberante se aprobaron las ordenanzas que establecen los derechos y obligaciones de los contribuyentes. En ese marco, la concejala Virginia Sívori fue quien expuso los argumentos del rechazo del FDT.

“Hace 7 años que gobierna Cambiemos y no ha habido ni una transformación profunda de aquellas cosas que están mal en nuestra ciudad. Votamos negativamente estas ordenanzas porque entendemos que lo único que se pone en discusión es el monto a aumentar pero nunca la calidad de los servicios. Con esta aprobación la gestión de Montenegro lleva, por ejemplo, un aumento acumulado de 179% en la Tasa por Servicios Urbanos” expresó la concejala del Frente de Todos, Virginia Sívori.

“Un presupuesto debería contarnos cuál es el proyecto de ciudad del gobierno municipal, cuáles son sus prioridades y qué políticas públicas tiene pensado implementar. Este presupuesto nos cuenta que no hay una planificación de ciudad, que no se proyecta para dónde va a crecer, qué servicios expandir, dónde depositar la basura que se genera diariamente. Nos muestra una y otra vez aumentos en todos los tributos y tasas municipales para servicios que son cada vez más deficientes” sentenció la economista Virginia Sívori.

Respecto del voto del Frente de Todos la presidenta del bloque, la concejala Marina Santoro, aseguró: “La ciudad está sucia, está oscura, está peligrosa, hay barrios que han sido totalmente abandonados por este gobierno municipal. Los vecinos vamos a pagar casi un 50% más caros los servicios para que General Pueyrredon siga igual: sucia, oscura, peligrosa, abandonada. No alcanza con el marketing, necesitamos una gestión real que proponga soluciones a los problemas de los vecinos y de la ciudad.”

Que de golpe haya que reprogramar un partido porque robaron los cables de una torre del Minella(el de Alvarado- San Martín de Tucumán), habla a las claras que el estadio está abandonado y no hay nadie controlando y que no les importa nada, que es lo que pasa con toda la gestión del intendente”, sostuvo el presidente de la comisión de Deportes del Concejo Deliberante, Roberto “Chucho” Páez , añadiendo que “más allá de lo que digan las crónicas de los medios amigos de Montenegro , se sabe que este un gobierno que tiene un muy buen relato para muchos de sus amigos, pero en la práctica le falta gestión , no tiene capacidad de gestión , en el día a día nos damos cuenta del fracaso de su gestión”.

En declaraciones a Punto de Partida en la FM 101.9, el concejal Páez hizo hincapié en que “aparentemente se trató de un robo, pero cualquiera se pregunta cómo, ¿no hay gente que cuida ahí? Robar los cables de una torre no es una tarea fácil, cómo es que nadie vio nada, hay cosas que son inentendibles. Esto de alguna manera demuestra cómo es la gestión de Montenegro”

Asimismo, el edil del Frente de Todos urgió que “necesitamos que el intendente tome la decisión política de afectar los fondos a fin de estudiar los arreglos que son necesarios para poner en valor el estadio y empezar a gestionar el dinero para solucionar los problemas del estadio Minella”.

Y concluyó, refiriendo que “según sus funcionarios, tiene en fondos de inversión alrededor de 2400 millones de pesos, cómo no va a poder disponer de 3 millones para afectar a algo que es patrimonio y tiene un valor afectivo muy grande para la ciudad”.

Solicitan que se disponga una partida presupuestaria destinada al pago de un informe técnico de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Mediante un proyecto elevado por los concejales del Frente de Todos Roberto Chucho Páez y Vito Amalfitano se le pidió al Departamento Ejecutivo que se disponga una partida presupuestaria durante el ejercicio 2022 destinada al pago del informe técnico especializado a desarrollar por la Universidad Nacional de Mar del Plata, que incluya el correspondiente análisis de las patologías estructurales y las recomendaciones técnicas para la conservación edilicia y puesta en valor del Estadio José María Minella.
Los ediles del FdT hicieron hincapié en las graves deficiencias estructurales que presenta el Minella y criticaron la falta de gestión del intendente Montenegro para resolver el problema.
“Una de las problemáticas más graves que se observan en el Estadio Minella es la clausura de la platea techada desde el mes de septiembre de 2021 ante el peligro para los asistentes que su estado representa. De acuerdo al Ingeniero Osvaldo Redivo, desde hace más de 30 años que el techo del mismo tiene graves falencias estructurales y que desde hace por lo menos 15 años no se realizan trabajos de diagnóstico técnico al respecto”, señaló Roberto Páez en su presentación ante las autoridades del Honorable Concejo Deliberante.
Cabe señalar que conforme lo viene sosteniendo el Presidente del EMDER, Andrés Macció, tanto ante el HCD como ante la prensa, previo a iniciar los trabajos de reparación, es necesario la realización de un estudio técnico especializado por parte de la Universidad Nacional de Mar del Plata cuyo objetivo es determinar el estado de deterioro y la planificación de la eventual puesta en valor.
“Según declaraciones del titular del EMDER, dicho estudio tiene un costo de 13 millones de pesos, para lo cual no se ha destinado en el presupuesto municipal partida presupuestaria alguna, por tanto resulta imprescindible que el estudio técnico aborde la problemática desde un enfoque de especialización en patologías estructurales en ciudades marítimas. Entendemos que la realización del estudio es sólo el primer paso para iniciar el proceso de reparación del estadio, pero es absolutamente necesario para conocer cuáles serán los pasos a seguir en dicho proceso o si se debe planificar la construcción de un techo nuevo”.
El proyecto presentado por Páez y Amalfitano señala que desde su bloque vienen manifestando su preocupación desde hace mucho tiempo con relación al estado de mantenimiento del Minella, tal como ha sucedido con los expedientes 2404/19, 1186/21, 1680/21 y 1904/21.
“Disponer de los fondos necesarios para la realización del informe técnico es, ni más ni menos, una decisión política que debe tomar el Intendente Montenegro, más aún considerando que el municipio dispone de millones de pesos depositados en fondos de inversión mientras que existen en el Partido cientos de prioridades y necesidades de los vecinos que pueden resolverse con el dinero destinado a la especulación financiera”, manifestaron Páez y Amalfitano en el proyecto expuesto ante sus pares del cuerpo legislativo.

En este caso he resuelto fundar mi voto, solicitando la
inserción de sus fundamentos, obviando un discurso porque
pretendo la mayor precisión en mis expresiones dada la
trascendencia y dimensión que tiene para la vida de los
argentinos, la resolución de este debate acerca del acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional.
Como he dicho estamos de cara a una decisión que afectará, no
sólo el desenvolvimiento de éste y futuros gobiernos, sino las
condiciones de desarrollo y de vida, de presentes y futuras
generaciones de argentinos.
No es la primera vez que nuestro país se encuentra encorsetado
y restringido en sus potencialidades por endeudamientos que
limitaron y cercenaron el desarrollo de nuestra economía,
afectando severamente el tejido social y, en muchos casos,
hasta el sistema institucional en nuestra patria. Son muy
pocas las excepciones a esta desgraciada regla. Sólo los
gobiernos de Hipolito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Arturo
Illia y Néstor y Cristina Kirchner no se endeudaron. Por el
contrario, en el caso de las gestiones de Illia y de Néstor y
Cristina Kirchner, el país se desendeudó. Por eso es muy fácil
advertir que los períodos que acabo de reseñar se
distinguieron del resto por los índices de crecimiento, de
distribución de la riqueza en favor de los sectores
asalariados, de equilibrios sociales estables y de un visible
y contundente mejoramiento en la calidad de vida de todos los
sectores de la sociedad. Por el contrario, los períodos de
endeudamiento tanto en breves gobiernos democráticos como en
las extensas etapas de gobiernos autoritarios que tuvimos que
atravesar, marcaron fuertes retrocesos en los ingresos de los
argentinos que fueron crecientemente empujando al
empobrecimiento, el deterioro del aparato productivo y,
desgraciadamente, a la pérdida de oportunidades para
consolidar un verdadero proyecto de nación sostenidamente
pujante, de continuo desarrollo y con una robusta inclusión
social.
Desgraciadamente en esta carrera y contraposición entre
endeudamientos casi sistémicos y breves períodos de autonomía,
han pesado más a lo largo de nuestra historia las etapas de
sujeción a las imposiciones de nuestros acreedores que
aquellas en las que tuvimos la libertad de definir con plena
soberanía nuestros propios instrumentos de política económica.
Pero en este devenir histórico no se registra ni en velocidad
de tiempo ni en magnitud una crisis de deuda como la que
arrancó en el año 2015 con la gestión del gobierno de Mauricio
Macri. Si bien es cierto que puede afirmarse que en tiempos
contemporáneos el ciclo de endeudamiento y fuga de capitales
se inició en la administración de Martínez de Hoz durante la
dictadura militar y continuó en la década de los noventa,
también no es menos cierto, asegurar que durante el gobierno
de Cambiemos esa práctica perversa adquirió dimensiones
inimaginables que hoy constituyen, sin exageración, un
verdadero drama argentino.
Con sólo subrayar que nos hemos transformado en el deudor más
importante de la historia del Fondo Monetario Internacional
desde su creación hasta la fecha, bastaría para dar respaldo a
nuestra afirmación. Pero no es el único dato de la tragedia el
endeudamiento con el FMI. A esto hay que agregar una enorme
deuda con bonistas y fondos de inversión privados, sumar la
deuda en divisa extranjera de las provincias, y también la
deuda financiera externa de las empresas privadas que, durante
el período de gobierno de Mauricio Macri, creció en alrededor
de veinte mil millones de dólares.
Una vez más se repitió el fatal encadenamiento entre apertura
indiscriminada de la cuenta de capital, endeudamiento, fuga e
irrupción del Fondo Monetario como garante último de los
especuladores internacionales y también locales, que transitan
por este corredor que los lleva a obtener siderales
ganancias, producto del saqueo a la riqueza que generan los
argentinos. Pero, reitero, la fatalidad de este recorrido
nunca alcanzó la dimensión y el volumen que tuvo a lo largo
del 2015 al 2019.
Dicho esto está claro que el gran desafío que tenía, no sólo
un nuevo gobierno sino todos los actores sociales y
económicos, era cómo encarar una estrategia de normalización
de la economía frente al desastre financiero, de deuda y
cambiario, que se heredaba. Y aquí es donde nuevamente
exhibimos la debilidad de un proyecto de nación. Se da la
paradoja, en la previa y aún durante este debate, que nadie
está conforme con el acuerdo que se propone alcanzar con el
Fondo Monetario Internacional. Ni el oficialismo ni la
oposición en sus diversos matices, más allá de que esa
disconformidad tenga distintos fundamentos.
Esto es así porque hoy en realidad tendríamos que estar
discutiendo lo que nosotros deberíamos exigirle al Fondo y no
lo que el Fondo pretende imponernos a todos los argentinos.
Digámoslo con todas las letras: el problema no es,
esencialmente, el entendimiento con el Fondo sino la absoluta
y definitiva insustentabilidad de esta deuda. El intento de
normalización que llevó adelante el Ministerio de Economía, a
mi juicio, transitó un camino equivocado. Así como fue
acertada la decisión de no tomar lo que había quedado
pendiente del crédito irresponsable que otorgó el Fondo
violando sus propios estatutos y apoyado exclusivamente en
consideraciones de orden geopolítico, creo que el error
inicial en la estrategia que se siguió fue no declarar
simultáneamente la suspensión de los pagos hasta que no se
llegara a un escenario que permitiera exhibir en todos los
foros internacionales, incluido el Directorio del propio Fondo
Monetario Internacional, su evidente corresponsabilidad en
este desastre que le han provocado a la estructura económica
de la Argentina. Por el contrario se resolvió seguir
atendiendo los pagos de deuda sin un acuerdo, lo que no sólo
significó, desde el inicio de la negociación, un
reconocimiento de su legitimidad, sino que además comprometió
a lo largo del 2020 y del 2021 las divisas que generaba
nuestra economía, con consecuencias claramente negativas. A
esa decisión se sumó atender simultáneamente la demanda de las
empresas privadas para afrontar sus deudas financieras
externas. Esto significó que le cedimos al Fondo Monetario
Internacional y al sector privado endeudado en dólares, casi
la totalidad de los significativos saldos que obtuvimos a
través de la balanza comercial que durante los años 2020 y
2021 redondearon los veintisiete mil millones de dólares.
Este camino erróneo no sólo implicó vivir etapas de fuerte
estrés cambiario y financiero sino, además, llegar al tramo
final de la negociación con el Fondo Monetario Internacional
con una debilidad tal que le permitiera a este organismo
imponer sus condiciones sin ceder de su lado en ningún alivio
frente a una deuda que fue y sigue siendo impagable, por su
propia corresponsabilidad. No hubo, ni hay, eliminación de
sobretasas ni estiramiento de plazos, ni quitas. Las aparentes
promesas que alentaba el diálogo con Kristalina Gueorguieva ,
titular del Fondo, no pasaron más allá de ser fantasías que
fueron distracciones que nos alejaron de la construcción de
una verdadera voluntad nacional que pusiera la negociación en
otros términos. Y entonces, ya casi sin divisas en el Banco
Central, una vez más y como ya había ocurrido en el
otorgamiento de este préstamo de cincuenta y siete mil
millones de dólares, la decisión final de quienes han vuelto a
bajarle el pulgar a la Argentina, se tomó en el Tesoro de los
Estados Unidos, verdadero dueño y señor de este Organismo. Y
esa decisión no sólo significa, como cada vez que se hizo un
acuerdo con el FMI, que perdemos nuestra propia capacidad en
el manejo de herramientas fundamentales en la economía como lo
son la política fiscal, monetaria y cambiaria, sino que además
en este caso se pretende, a través de cláusulas explícitas,
imponer techos a nuestro crecimiento, políticas contractivas
que nos dejan, en uno de los peores momentos de la Humanidad y
de nuestra propia realidad, sin herramientas contracíclicas y
que para mayor abundancia nos impone cláusulas de consulta,
que en la práctica pretenden imponernos un cogobierno con las
autoridades del Fondo Monetario Internacional.
Estos no son supuestos ni adivinanzas futuras. Sino que
incluso en el propio tránsito de esta fallida negociación ya
lo sufrimos. Por ejemplo, reitero, a través de una gestión del
mercado único y libre de cambios que facilitó, para grandes
formadores de activos externos, completar el ciclo de
valorización financiera, al que consagramos un superávit
comercial récord. En buena medida, como ya lo hemos dicho,
este superávit fue a parar a manos del sector privado con
deuda financiera externa para que cancelara, con el tipo de
cambio oficial, sus obligaciones de capital e intereses, lo
que terminó originando, lo digo una vez más, una fuerte
insuficiencia de reservas internacionales para afrontar los
primeros compromisos con el FMI y de esta manera obligarse a
un acuerdo contra reloj.
Otro aspecto negativo del acuerdo no son sólo las revisiones
trimestrales sino además el agregado, que no siempre estuvo
presente en acuerdos anteriores de una denominada cláusula de
consultas, que expresamente se traduce en el texto elevado por
el Poder Ejecutivo cuando se señala: “consultaremos con el FMI
sobre la adopción de estas medidas y en forma previa a
cualquier revisión a las medidas contenidas en este memorando
y evitaremos cualquier política que no sea consistente con los
objetivos del programa y nuestros compromisos en el contexto
de éste”. La sola relectura de este párrafo exime de cualquier
comentario en materia de condicionamientos futuros. Es más, la
evidente volatilidad que está atravesando el mundo y que nos
lleva a la convicción a casi todos los actores que
participamos de esta discusión de que ya no sólo el correr del
tiempo sino de las horas puede transformar muchas de las metas
propuestas en números sólo dibujados en el agua, también se ve
condicionado por el hecho de que el Gobierno se compromete “a
recalibrar sus decisiones sólo de común acuerdo con el staff
del Fondo”. Esas cláusulas de consulta, nos lleva a revisar
todo, entre otras cosas por ejemplo, “opciones para afianzar
la sostenibilidad a largo plazo del sistema de jubilaciones y
pensiones”, y un largo listado de decisiones fiscales, en
materia de inversión y de carácter cambiario. Irónicamente, lo
único que se deja sin revisar como si estuviera prohibido
hacerlo es lo más importante: la sustentabilidad de la propia
deuda externa.
Ya tenemos una larga historia que nos enseña que cuando en
nombre del ordenamiento de las cuentas públicas, imponemos
restricciones que las empeoran , porque el ajuste genera más
recesión, esos ajustes desembocan en más ajustes. No hay que
tomar el riesgo de recaer en esas graves equivocaciones.
Valoro profundamente que por primera vez el Congreso Nacional
pueda discutir las condiciones de endeudamiento público pero,
honradamente, creo que ese debate, debió seguirse a lo largo
de todos y cada uno de los pasos , que se fueron dando para
zafar de la inconsistencia e insustentabilidad de una deuda
que, una vez más insisto, en que es y será impagable.
El Ministro de Economía debería haber venido al Parlamento en
distintas instancias de la negociación a informar cómo
evolucionaban las discusiones con las autoridades del Fondo
Monetario y los mayores o menores avances, si es que en algún
momento los hubo, respecto a las exigencias que nuestro país y
la sociedad debió reclamarle al Fondo Monetario Internacional
para que su corresponsabilidad fuera asumida por decisiones
que aliviaran realmente el peso de la deuda sobre la economía
argentina. Transitando ese camino, tal vez, no sólo hubiéramos
creado una conciencia colectiva sobre el tamaño de las
dificultades sino, a la vez, también podríamos haber alcanzado
consensos básicos entre las fuerza políticas y diversos
actores sociales y económicos de la Argentina, para responder
a la pregunta que más de una vez en este propio recinto
formulara el Diputado Máximo Kirchner, cuando apelaba e
interrogaba al sistema político diciendo: ¿Qué vamos a hacer
con la deuda externa?
Tal vez así hubiéramos tenido la oportunidad de discutir la
sustentabilidad de la deuda antes que llegara a la instancia
de tomar una decisión frente a un aparente dilema que nos
encierra en la falsa premisa de que es esto o el desastre. El
verdadero desastre es la persistencia de la deuda a través del
tiempo, que no sólo pone en riesgo el desarrollo de la
Argentina, la calidad de vida de nuestros compatriotas, sino
incluso al propio régimen democrático, que se vería
fuertemente erosionado si nosotros u otros en el futuro no
podemos frenar el crecimiento de la pobreza, de la indigencia
y de la exclusión.
Un acuerdo con el Fondo Monetario, que una vez más fue traído
como actor principal de las decisiones económicas por quienes
iniciaron un ciclo de endeudamiento que desde el pago a los
Fondos Buitre en adelante devastó el aparato productivo del
país, saqueó los ingresos de los argentinos y nos dejó sin
perspectiva de crecimiento, creando un amplio escenario de
pobreza y de miseria, no puede significar el riesgo de un caos
social que termine socavando a la democracia.
Es mucho lo que está en juego. Para las espaldas de los
argentinos atravesar macrismo, pandemia y, ahora,
condicionamiento del FMI es una carga demasiado pesada.
Deberemos seguir trabajando para aliviarla. Creo que hemos
vuelto a perder la oportunidad de hacerlo desde una mirada y
una voluntad común

“El avance del escandaloso convenio de fotomultas dejó en claro el apuro del Ejecutivo por aprobarlo y su intromisión en el Concejo Deliberante. Esto nos sigue llenando de dudas y reviste una gravedad que nos preocupa”, sostuvieron desde el Frente de Todos._

Luego de que el edil Nicolás Lauría cambiara su postura con respecto al expediente de ‘fotomultas’ y permitiera el avance del mismo en la Comisión de Seguridad, el concejal Roberto ‘Chucho’ Páez, del Frente de Todos, cuestionó este accionar y sostuvo que “la falta de escrúpulos de un concejal termina afectando a todos los vecinos y vecinas, por la aprobación de un convenio lleno de irregularidades y sospechas, que no trae beneficios a la ciudad, sino a unos pocos”.

En ese marco, Páez reflexionó: “Los y las marplatenses y batanenses deben saber que este es un tema que esconde algo delicado de fondo y que no puede ser tratado en una sesión exprés, sino que debe ser discutido y debatido minuciosamente, ya que implica dinero de la gente. Lamentablemente, vemos que hay complicidad con empresas privadas de parte del Ejecutivo que está dispuesto a hacer cualquier cosa por aprobar este expediente”.

A su vez, indicó: “Da vergüenza ver la actitud de un concejal en el que las vecinas y vecinos depositaron su voto de confianza, que creyeron que los iba a defender ante estas irregularidades, y que no tenga pudor en responder a otros intereses de fondo”.

El concejal del Frente de Todos Roberto Chucho Páez cuestionó el presupuesto oficial utilizado para la entrega de la última edición de los “Premios Estrella de Mar” y elevó un proyecto de comunicación mediante el cual le solicita al Departamento Ejecutivo detalle los gastos por rubros y los montos adjudicados en la tercerización del evento.

“Luego de la reciente ceremonia de entrega de los “Premios Estrella de Mar”, como es habitual, trascendieron diversos datos y críticas sobre su realización. Uno de los comentarios más inquietantes resultó ser el monto de los gastos efectuados en su organización. Con fecha 8 de febrero de 2022 el portal de espectáculos “El Intransigente” publicó una nota del periodista Pampito Perelló bajo el título: “Pampito Perelló criticó a la organización de los Premios Estrella de Mar”. La crónica refiere que en la red social Twitter el mencionado periodista argumentó: “$6.150.000 costaron los Estrella de Mar”. Este tweet fue acompañado por un screenshot de una carilla de expediente de contratación de servicios para ese evento por parte del Ente Municipal de Turismo y una imagen que describía: “Contratación servicios de logística. Ceremonia entrega Premios Estrella de Mar” y más abajo el monto del presupuesto oficial de $ 6.150.000”.

Páez junto al resto de los integrantes el bloque del FdT expresó a través de un proyecto la imperiosa necesidad de echar luz sobre este tipo de cuestiones y en consecuencia le pidió al intendente Guillermo Montenegro especifique la información adecuada y fidedigna, como lo son los datos oficiales del presupuesto y un claro detalle de los gastos especificado por cada rubro correspondiente.

“Creemos preciso conocer si esta realización es tercerizada. La modalidad, si es una licitación, un concurso de precios, etc. Además preguntamos qué suerte ha tenido el llamado, por qué medios se ha hecho y las cantidades de oferentes y quiénes resultaron finalmente siendo los adjudicatarios. En momentos económicos dificultosos como los que transitamos, se hace aún más necesaria una minuciosa evaluación de los datos que a través del presente proyecto se requieren, y así permitir el debido control del destino de los recursos públicos como la ponderación de los criterios utilizados para decidir esos gastos”.

En la reunión de este lunes, la comisión de Legislación aprobó un pedido de informes impulsado por el concejal del Frente de Todos, Roberto Páez por el cual se solicita al Departamento Ejecutivo que detalle las medidas de seguridad que se aplican en el playón de secuestro ubicado en avenida Libertad N.º 8301 y si la Municipalidad contrata algún seguro para resguardar los vehículos allí alojados.

El concejal Páez señaló que “en agosto del año pasado, por el Decreto N.º 1176/2021 el intendente Guillermo Montenegro dispuso el pago de 160.000 pesos a un vecino en concepto de indemnización por una moto marca Honda 25 CG 150 Titán de su propiedad, que fuera sustraída del playón ubicado en la avenida Libertad. Posteriormente, el jefe a cargo de la División Playa de Secuestro informó que la moto en cuestión fue robada en ese lugar y formalizó una denuncia ante la Comisaría Sexta de Mar del Plata. Vale recordar que el secuestro preventivo de una unidad en aparente infracción implica para la Administración Municipal la temporaria custodia de cosa ajena y la obligación de su posterior restitución en las mismas condiciones en que fue secuestrada”.

Asimismo, remarcó que “no es el primer hecho de esa naturaleza ya que también planteamos el año pasado, en una sesión, el robo de una moto en Batán hasta la sustracción de 26 motos, que fue reconocida por la Secretaría de Seguridad, y lo que queremos saber son cuales son las   medidas, que se han tomado para evitar los recurrentes faltantes de vehículos, teniendo en cuenta que son bienes de terceros que están al cuidado de la municipalidad”.

Cabe traer a colación que la problemática de la sustracción de vehículos de las playas de secuestro municipales volvió a cobrar actualidad tras el robo de un vehículo marca Volkswagen, que se hallaba secuestrado por falta total de documentación en el Playón municipal, ubicado en Tres Arroyos y Gascón; la sustracción de una moto marca Motomel 150, cuyo propietario se presentó el 3 de noviembre pasado, exhibiendo el trámite finalizado con la intención retirarlo de la playa municipal de secuestros de la calle Tandil y Av. Libertad; y el robo de dos motos marca Honda, cuya faltante se constató, en el Playón de la calle Tres Arroyos Nº 2805, tras un conteo realizado en el cambio de guardia a las 06:00 horas del 1º de noviembre, luego de que ese mismo día personal policial de la comisaría 12da recuperara una de ellas, que había sido secuestrada con fecha 22 de octubre de 2021.

El concejal del Frente de todos Roberto Chucho Páez elevó un proyecto mediante el cual solicita al Departamento Ejecutivo un informe detallado respecto de los plazos que lleva la realización de los trámites para la obtención, renovación y/o ampliación de las licencias de conducir.
“Esta presentación es producto de las continuas quejas de los vecinos y las vecinas de la ciudad en referencia a las grandes demoras que se producen al momento de la realización de los trámites de obtención, renovación y ampliación de licencias de conducir en el Partido de General Pueyrredón, no sólo en la obtención de los turnos, sino especialmente al momento de presentarse para la ejecución de los mismos”.
En el proyecto elevado por el edil de FdT también se le pide al DE informe la cantidad del personal municipal destinado para el trámite de licencia de conducir, horarios de atención y espacios físicos destinados a tal fin. En otro de los artículos se pregunta cuáles han sido las medidas tomadas tendientes a la agilización y mejora del sistema.
“En marzo de 2021, el intendente Montenegro presentó al titular del área de Licencias de Conducir, Leonardo Lampugano, y anunció una serie de medidas con el objeto de agilizar la totalidad de los trámites, pero observamos que tras haber transcurrido casi un año desde aquel anuncio, continuamos con la misma problemática. Por tanto es necesario conocer cuáles son las causas y motivos que originan las demoras sufridas por los vecinos”.

El edil del Frente de Todos Roberto Chucho Páez fue partícipe en el Concejo Deliberante de la primera sesión extraordinaria del año que trató el expediente de las fotomultas, y fue junto a los integrantes de su bloque muy crítico del convenio.
“De acuerdo al excelente relato que planteó mi compañera de bloque Mariana Cuesta al inicio de esta sesión, cuando hablaba de todo el recorrido del expediente, hay una cuestión que me parece que también tenemos que recordar. Tiene un ingreso el 10 de enero, el 25 de enero ya no está más el giro a la Comisión de Educación. No podemos obviar o tener un manto de sospecha. ¿En el medio que sucedió? Se constituyeron las comisiones y quedó plasmado quienes las integraban, y surge- es un hecho objetivo-, y creo que la Comisión de Educación se dio cuenta tenía la mayoría de la oposición. Ante esto obviamente algo había que hacer. Además nos piden desde el Ejecutivo una convalidación, que de acuerdo a los números de parte del concejal Carrancio la transferencia de recursos que se hace del Estado Municipal hacia una Universidad, dónde por detrás existe un privado, es de más de un presupuesto y medio ¿Nosotros tenemos que convalidar un convenio que según los números que hizo el concejal Carrancio son de un valor de más de un presupuesto y medio a libro cerrado? Nos parece un absurdo”.
Luego en el transcurso del debate Páez añadió: “La presidenta de mi bloque adelantó el voto negativo, seguramente el intendente Montenegro va a decir que seguimos poniendo palos en la rueda, seguramente no entiende cual es el rol de los concejales, o tiene otra visión de la política que no tiene nada que ver con la que tenemos nosotros, nuestra obligación es mirar , nuestras obligaciones es estudiar, nosotros a partir de la fecha de convocatoria de esta sesión, todo el bloque, nos abocamos a este expediente porque nos interesa que se hace con los dineros públicos, nos interesa como se utilizan , nos interesa en que se invierten los dineros públicos porque es nuestra función aunque a algunos no les guste. Este tipo de debate nos enriquece a todos, no se trata de poner un manto de sospecha, nosotros debatiendo ideas. Es una barbaridad que se esté discutiendo acá una transferencia de recursos a un sector que indudablemente atrás hay un privado y más de un presupuesto y medio, y nosotros debemos advertirlo y alertarlo. En las comisiones vamos a dar todos los debates que debemos dar y vamos a presentar todos los argumentos para tratar que esto no se lleve adelante. El intendente Montenegro fue el que dejó sin efecto el convenio anterior, seguramente porque creía que era malo para todos los marplatenses. pero este convenio es muchísimo peor.
Esperemos que se tenga en cuenta para la discusión también a la Comisión de Educación, es muy importante la educación vial. Mar del Plata tiene alrededor de 400.000 vehículos, más lo que se agregan en la temporada, hay un afán recaudatorio muy grande”.