El juicio oral a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros 12 imputados por la obra pública vial en Santa Cruz entre 2003 y 2015 tendrá veredicto hoy, con reclamos de absolución por inexistencia de delito por parte de las defensas y de condenas de hasta 12 años de cárcel desde la fiscalía.

Los jueces del Tribunal Oral Federal 2 Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, prevén dar a conocer la sentencia esta tarde en la llamada “causa Vialidad”, bajo la misma modalidad semipresencial que tuvo el juicio desde que se reanudó tras pasar casi medio año suspendido por la pandemia de coronavirus.

Es decir, ellos estarán junto al secretario del TOF2 Tomás Cisneros en una de las salas de audiencias de la planta baja de Comodoro Py 2002 y se conectarán a la plataforma Zoom al igual que el resto de las partes que participan del juicio de manera remota.

Para el veredicto tendrán que estar conectados a la audiencia todos los acusados.

Para este martes a las 9.30 se fijaron las últimas palabras del imputado exfuncionario de Vialidad de Santa Cruz Juan Carlos Villafañe y luego se anunciará el horario de la sentencia.

La Vicepresidenta y el empresario y dueño de la firma “Austral Construcciones” Lázaro Báez enfrentan un pedido de 12 años de prisión por asociación ilícita y defraudación por parte de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola.

Los fiscales reclamaron también la “inhabilitación especial para el ejercicio de cargos públicos”.

Es la pena más alta pedida por los acusadores mientras que la defensa de la exmandataria reclamó la absolución y denunció que la fiscalía cometió “prevaricato”, al acusar por hechos “inexistentes”. e incurrir en “falsedades”.

El veredicto podrá ser apelado ante la Cámara Federal de Casación, una vez que se conozcan sus fundamentos, por lo cual no se tratará de una sentencia firme y su cumplimiento quedará sujeto a una futura decisión del máximo tribunal penal federal del país.

En la última audiencia de esta semana, la Vicepresidenta hizo uso de su derecho a hablar en sus palabras finales ante los jueces y sostuvo que el Tribunal es un “pelotón de fusilamiento” que tiene sentencia “escrita” por hechos “inexistentes”, como parte de una “actividad disciplinadora” para “estigmatizar a un espacio político”.

El juicio por el supuesto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz entre 2003 y 2015 a favor de empresas de Báez comenzó en mayo de 2019 en los tribunales federales de Retiro, estuvo seis meses interrumpido por la pandemia y se reanudó de manera virtual en agosto de 2020, sin recuperar nunca la presencialidad plena.

A lo largo de más de tres años y medio, el Tribunal escuchó a 114 testigos en 117 audiencias donde se debatió la denuncia que presentó el extitular de Vialidad Nacional en el macrismo, Javier Iguacel, vinculada a irregularidades en 51 obras públicas viales adjudicadas a empresas de Báez en Santa Cruz.

Entre los testigos estuvieron el presidente Alberto Fernández, el ministro de Economía Sergio Massa y todos quienes como ellos ejercieron como jefes de Gabinete en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

También empresarios del rubro de la construcción vinculados a la obra pública como el primo del expresidente Mauricio Macri, Angelo Calcaterra y Juan Chediak.

Al término de la etapa testimonial, se dio inicio a los alegatos y una de las querellas, la de la Unidad de Información Financiera, no formuló acusación por entender que no hubo delito mientras que la Oficina Anticorrupción se retiró de ese rol en junio pasado.

La fiscalía alegó durante nueve jornadas, al término de las cuales concretó los pedidos de condena y de decomiso de más de 5.300 millones de pesos que consideró hubo de perjuicio económico”.

Al momento del veredicto, los jueces deberán decidir también si hacen lugar a este pedido y a otro para investigar si las empresas Petersen, Thiele, Esuco S.A. y Equimac fueron parte de supuestas “maniobras” para simular competencia en las licitaciones de las que tomaba parte el grupo Báez.

Además el TOF2 deberá resolver planteos de nulidades de las defensas, entre ellas el uso como prueba de mensajes obtenidos del teléfono celular del ex secretario de Obra Pública José López en el marco de otra causa penal abierta en su contra.

En sus alegatos, las defensas de todos los imputados reclamaron la absolución por inexistencia de delito.

Los fiscales pidieron que se condene a 12 años de prisión a la expresidenta como supuesta jefa de asociación ilícita y administración fraudulenta.

Para Báez, la fiscalía reclamó también 12 años de prisión como presunto autor de asociación ilícita agravada por su calidad de organizador y partícipe primario de administración fraudulenta agravada.

Además, solicitaron diez años de cárcel para el ex ministro de Planificación Julio De Vido y el exdirector de Vialidad Nacional Nelson Periotti, y seis años para Mauricio Collareda y Juan Villafañe, exfuncionarios del organismo.

Para Héctor Daruich y Raúl Pavesi, en tanto, requirió cinco años, y cuatro años para Abel Fatala y José Santibáñez.

En cuanto a Carlos Kirchner, los dos fiscales postularon la absolución por asociación ilícita y una condena a dos años en suspenso por abuso de autoridad.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner compartió un recorte audiovisual de la audiencia por el juicio conocido como Vialidad, donde su abogado defensor, Carlos Beraldi, “demolió las mentiras y fake news” de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola.

La dirigente, quien se defenderá a sí misma el viernes en el juicio, afirmó que los fiscales que pidieron que se la condene a 12 años de cárcel “parecen trolls” y, tras reiterar que su abogado “demolió las mentiras y fake news” de los acusadores, parafraseó a Juan Domingo Perón y les espetó que “se vuelve de cualquier lugar, menos del ridículo”.

El juicio

En el cierre de su alegato técnico, el abogado Carlos Beraldi ratificó que “la doctora Fernández de Kirchner va a tomar parte en la exposición de este alegato y lo va a hacer de acuerdo al artículo 104 que le da ese derecho como abogada para poder actuar en causa propia”.

El artículo 104 del Código Procesal Penal establece que “el imputado tendrá derecho a hacerse defender por abogado de la matrícula de su confianza o por el defensor oficial; podrá también defenderse personalmente siempre que ello no perjudique la eficacia de la defensa y no obste a la normal sustanciación del proceso”.

En paralelo a las palabras de Beraldi, la Vicepresidenta oficializó el pedido con un escrito presentado en el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 en el que dejó constancia que de acuerdo al artículo 104 asumirá personalmente su propia asistencia técnica, “la cual será ejercida en forma conjunta con el doctor Carlos Alberto Beraldi, quedando el doctor Ary Rubén Llernovoy designado en la causa como abogado sustituto”.

A última hora de la tarde del martes, el TOF 2 autorizó a la titular del Senado a exponer en el alegato del viernes, según confirmaron a esta agencia fuentes judiciales.

Minutos después del pedido de su letrado al tribunal, la Vicepresidenta compartió en sus redes sociales un extracto del alegato de Beraldi en el que, según la titular del Senado, su representante legal “demolió las mentiras y fake news de (Diego) Luciani y (Sergio) Mola”.

“Más que fiscales, parecen trolls” agregó Fernández de Kirchner, y sumó una frase de Perón al cierre de su mensaje: “Se vuelve de cualquier lugar, menos del ridículo”.

La Vicepresidenta difundió el pasaje en el que Beraldi refuta la afirmación de la Fiscalía sobre que el 28 de noviembre de 2015 la entonces Presidenta delineó el plan “limpia todo” en función de un mensaje del exsecretario de Obras Públicas, José López.

“López se iba a reunir con la Presidenta y a partir de allí se iban a delinear los actos siguientes”, recordó Beraldi, e inmediatamente reprodujo un pasaje del alegato del fiscal Luciani que definía al 30 de noviembre como “día clave” porque el empresario contratista Lázaro Báez se reunía con “la señora”, es decir, la jefa de Estado a punto de concluir su mandato.

La Fiscalía sostuvo que la prueba del encuentro entre Báez y Fernández de Kirchner era que el avión presidencial Tango 01 había efectuado un vuelo rasante que fue consignado por el sitio “El Destape”.

Beraldi aclaró que ese vuelo rasante ocurrió el 29, no el 30, según publicó el diario La Nación, y que “ese día, en horas de la tarde justamente, minutos después como dice el fiscal, la Presidenta había viajado a la provincia de Río Negro, a la ciudad de Bariloche, donde llevó a cabo toda una serie de actos oficiales que concluyó con un acto público”.

Beraldi también recordó que los fiscales Luciani y Mola consideraron indicio de delito las visitas de integrantes de la familia de empresarios Eskenazi a la Quinta de Olivos durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner.

Por ello replicó que las visitas a la residencia presidencial durante el mandato de Mauricio Macri “han sido una constante de muchos magistrados que han intervenido en este proceso en forma directa. No hace falta que los nombre”. Y se preguntó: “¿De esto pretenden sacar estos mismos fiscales un indicio de complicidad delictiva?”.

“Es una cuestión tan clara y evidente que todos lo comprendemos y sabemos que esto no puede ser sostenido de ninguna manera” porque llevaría “la doble vara a límites inconmensurables”, añadió el abogado.

La defensa recordó “las visitas de los jueces y fiscales que intervienen en esta causa a la Quinta de Olivos, a la Casa Rosada, al Ministerio de Seguridad y a la Agencia Federal de Inteligencia durante la presidencia de Mauricio Macri, al igual que las actividades deportivas que realizaron en la quinta Los Abrojos”.

Todo ello fue objeto de recusaciones que hasta el momento no prosperaron.

También como parte de la estrategia de la defensa el abogado Ari Llernovoy cuestionó los informes de las pericias técnicas presentadas por la fiscalía.

Incluso, el abogado citó un informe de la consultora “Consulbaires” de 2016, pedida por el entonces director de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, para determinar si el relleno de los terraplenes era el consignado por el contratista y se constató que había más material que el previsto.